martes, 19 de octubre de 2010

Subtes obsoletos contaminan



Todos los días ingresan en Buenos Aires alrededor de seis millones de personas. Un millón trescientas mil se desplazan en alguna de las seis líneas de subterráneos que atraviesan la ciudad entre diez y quince metros bajo tierra.

Medido en los andenes, el aire que se respira en esos túneles que recorren 45 km tiene niveles de material particulado que superan en 5 o 6 veces los que se registran en las calles o avenidas de la superficie, y llegan a duplicar el nivel aceptado por la ley 20284/73 (150 microgramos por metro cúbico).

Esto es lo que concluye un trabajo de investigadores de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de San Martín, la Universidad Tecnológica Nacional, la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Conicet, que por primera vez midió la cantidad de partículas metálicas que flotan en los andenes. El estudio se publicó en la revista científica Atmospheric Environment .

"Hicimos un análisis del material particulado de hierro, cobre, zinc y plomo -explica el primer autor del estudio, el licenciado en análisis ambiental Leonardo Murruni, que actualmente trabaja en el Servicio Geológico Minero Argentino y en la Universidad Tecnológica Nacional-. Encontramos mayoritariamente partículas de hierro y pensamos que por sus características debe provenir de la erosión de los rieles y las ruedas. Pero también registramos una contribución de material originado en actividades de espacios abiertos, como el tránsito vehicular."

Los científicos tomaron muestras de un total de 60 partículas suspendidas en el aire, tanto sobre como debajo de la superficie, en las estaciones San Martín, Diagonal Norte e Independencia, de la línea C, y en Callao, Federico Lacroze y Leandro N. Alem, de la línea B del subte. Sus diámetros variaban, en promedio, entre los 10 y los 2,5 micrones (millonésimas de metro), que son las que pueden flotar y ser arrastradas por el aire durante días y hasta semanas. Tal como ocurrió en estudios previos realizados en numerosas ciudades del mundo, como Boston, Helsinki, Guangzhou, Estocolmo, Washington, El Cairo, Montreal, Seúl y París, entre otras, encontraron concentraciones elevadas.

La literatura internacional indica que partículas de los tamaños registrados en el subte porteño se encontrarían entre las más tóxicas por su capacidad de alcanzar las vías respiratorias más profundas. También se informa que las partículas halladas en las vías subterráneas serían más genotóxicas que las que se encuentran en espacios abiertos, según escriben los científicos.

"Aunque no existen estudios epidemiológicos sobre el tema, investigaciones in vitro sugieren que la presencia de material particulado en el aire que respiramos tiene efectos adversos en el aparato respiratorio, especialmente en personas vulnerables, como los asmáticos -explica Murruni-. Se trata de un tema en el que todavía no existen evidencias concluyentes, pero algunas investigaciones indican que la tasa de mortalidad por afecciones cardiovasculares aumenta el 1% por cada incremento de 10 microgramos de partículas de 10 micrones de diámetro por metro cúbico. Nosotros estudiamos el contenido de metales, pero habría que hacer lo mismo con el material biológico, los gases... Esto es una llamada de atención que debería llevarnos a realizar trabajos más profundos. Evidentemente, la ventilación pasiva de los subterráneos no alcanza para mantener el aire suficientemente libre de impurezas."

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